Audi S1: Pequeño gran deportivo

El S1 constituye un sugerente guiño a la mejor tradición deportiva de Audi, a todo el bagaje tecnológico que la marca alemana ha acumulado desde la aparición del S1 en el Mundial de rallies de los ochenta.

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Hubo una época, de feliz recuerdo para los amantes de los pequeños deportivos, en que hablar de caballos, de aceleración, de kilómetros/hora, de patada o de latigazo no estaba mal visto. Era otra época sin duda. Los buenos aficionados al automovilismo recordarán -con cierta nostalgia, seguro- coches como el Renault 5 GT Turbo, el Fiat Uno Turbo o el Peugeot 205 GTI (la versión 1.9 de 130 CV, por supuesto).

 

Coches, todos ellos, que algunos guardamos en nuestro particular Hall of Fame si se trata de admirar unos automóviles que proporcionaban, ante todo, muchas sensaciones. Y con toda la distancia que se quiera, en la que hay que incluir 30 años de evolución del automóvil, el Audi S1 podría ser uno de esos pequeños demonios de la carretera que enamoran por lo que transmiten. Por lo que hacen y por cómo lo hacen. Por tanto, lo primero que hay que hacer es felicitar a Audi por atreverse a comercializar un coche tan sumamente atractivo. 

 

Es cierto que es un vehículo pequeño, poco práctico, caro y hasta cierto punto incómodo. ¿Y qué? También es verdad que concentra todo el saber hacer de Audi en deportivos, su experiencia en tracción total y la mejor tecnología posible para convertirlo en una pequeña joya mecánica, cuya existencia es casi una obligación tratándose del fabricante de Ingolstadt. Porque fabricar un coche de 3,97 metros, con motor turbo TFSI de 231 CV, cambio manual y tracción integral solo puede ser una idea de Audi.

 

De hecho, el S1 no hace sino seguir el camino del anterior A1 quattro, una serie limitada a 333 unidades. Disponible en tres y en cinco puertas (Sportback), el S1 tiene un pequeño maletero de 210 litros en el que caben dos bolsas de viaje y poca cosa más. Con el motor dos litros turbo TFSI que también emplea el Golf GTI o el León Cupra, el S1 es el utilitario más potente del mercado. El cambio es manual de seis velocidades y Audi ha pensado en el sistema de tracción integral quattro de tipo Haldex para transmitir la potencia a las cuatro ruedas. Las prestaciones hablan por sí solas: 250 km/h de velocidad máxima y 5,8 segundos (5,9 el Sportback) para ponerse a 100 km/h. Con todo, el consumo medio se mantiene en unos decentes 7,1 litros.

 

En un nuevo ejercicio de buen gusto, el interior del S1 está realizado en tonos oscuros (el color negro domina), con un bonito volante con la parte inferior cortada y el logo S1 en el extremo infe- rior. Las cubiertas de los pedales y la plataforma para el pie izquierdo son de acero inoxidable cepillado. Como alternativa a los asientos deportivos de serie Audi ofrece los asientos deportivos S con reposacabezas integrados. A petición del cliente, el paquete óptico quattro interior, también opcional, aporta un toque de color muy llamativo. El equipamiento de serie es realmente completo pero se puede ampliar con dispositivos de alta tecnología como la llave de confort, el MMI navigation plus con monitor en color abatible o el Bose Surround Sound System. Mediante el sistema Audi connect se puede establecer conexión con internet.

 

Respecto al exterior, adopta faros xenón plus y grupos ópticos traseros con tecnología led. Paragolpes, taloneras y dobles salidas de escape son de diseño específico para esta pequeña fiera. Existe asimismo un paquete óptico quattro exterior que añade un gran alerón de techo.

 

Una vez a bordo, el S1 se pone en marcha a través de un botón en el salpicadero, a la derecha del volante. El sonido es grave y va en aumento al superar las 4.000 rpm. Pero en función del modo de conducción elegido a través del sistema Audi drive select el sonido se agrava, y eso que el motor TFSI con turbo estira sin contemplaciones hasta 7.000 rpm. El motor es una auténtica delicia para los incondicionales de estos juguetes, ya que sube de vueltas desde bien abajo con una garra espectacular. El coche se percibe siempre duro, preciso y directo y la velocidad de paso por curva, especialmente de radio pequeño, es de coche de carreras.

 

En condiciones normales de circulación, el sistema quattro funciona como un coche de tracción delantera, pero cuando pierde adherencia transfiere potencia a las ruedas traseras. El diferencial electrónico XDS completa la eficacia en asfalto al frenar selectivamente la rueda interior cuando hay demasiado optimismo con el acelerador.

 

Fuente: La Vanguardia

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