8 malos hábitos que pueden acelerar tu visita al mecánico

La mayoría de las cosas pueden durar más dependiendo del cuidado y trato que les demos. Y los autos no son la excepción,  pon atención a las cosas que haces mal y corrígelas, ya que con el tiempo pueden dañar tu automóvil y tu cartera.

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Comprar un automóvil es una inversión bastante cara. Los coches requieren de un mantenimiento y de unos cuidados de los que no podemos escapar. Pero hay cosas que si podemos hacer para alargar lo máximo posible nuestra visita a un taller mecánico automotriz, ciertos malos hábitos que podemos evitar.

 

Algunas son manías que tenemos desde que tenemos nuestra licencia de conducir, otras son resultado del desconocimiento del funcionamiento de ciertos componentes o, simplemente, que cierto hábitos que adquirimos que ponen en riesgo varios elementos de nuestro coche.

 

Si queremos evitar pasar por el taller mecánico antes de lo debido, debemos cambiar nuestros malos hábitos que pueden poner en peligro ciertos elementos que pueden provocarnos más que un dolor en nuestros bolsillos. Conoce esas cosas que no debes dejar pasar si quieres que tu auto funcione durante más tiempo.

 

1. Retrasar el mantenimiento de nuestro coche.

Un auto necesita regularmente de una revisión mecánica para tener mayor longevidad. Cada fabricante tiene una rutina de mantenimiento diferente, que se puede encontrar en el manual del propietario. Retrasar las revisiones para evitar un gasto que vez innecesario puede afectar seriamente a tu bolsillo. Sin duda, se requiere invertir algo de tiempo y dinero, pero es poco cuando lo comparas con lo que te costaría un nuevo motor o la transmisión. 

 

2. Conducir demasiado tranquilo.

Si conducimos de esta forma de manera prolongada estamos sometiendo a un estrés adicional a ciertos componentes del motor sin necesidad. Cuando hablamos de un rango de revoluciones bajo, es entre 1.000-1.500 rpm. Si siempre conducimos en un rango de revoluciones bajo (ya sea por intentar ahorra gasolina o por miedo a dañar el motor) estamos provocando el efecto contrario que queremos alcanzar. El motor, el catalizador, los inyectores; cualquiera de estos componentes pueden ver reducida su vida antes de lo debido. En ciudad, nuestros motores sufren más debido a la imposibilidad de realizar una conducción lineal debido a los congestionamientos, semáforos, etc. Lo ideal sería mantener el umbral de las revoluciones entre las 2.000-2500.

 

3. Conducir con un bajo nivel de gasolina en el tanque.

Tu coche es capaz de moverse con 5 litros de gasolina, pero no le gusta nada a la bomba de combustible, que al disponer de un nivel bajo de gasolina puede dificultar la absorción del mismo. Además, facilita la aparición de burbujas de aire que dificultan la refrigeración de la bomba y, de la misma manera, pueden generarse depósitos de combustible que pueden obstruir los inyectores. Para evitar todos estos problemas, conduce tu auto con al menos la aguja del tablero indicador de gasolina a la mitad.

 

4. Conducir con un nivel de revolución elevado con el motor frío

Conduce con suavidad en los primeros minutos para que el aceite alcance una temperatura óptima para que pueda extenderse por todo el motor. Después de arrancar el coche, espera al menos un minuto para dar tiempo al motor a alcanzar una temperatura adecuada para su funcionamiento. De esta manera, la lubricación del motor será correcta y alargarás su vida útil. 

 

5. Conducir con los cambios de velocidad incorrectos.

La transmisión es una de las partes más complejas y costosas de tu auto, por lo que es importante cuidarla. Esos arranques de pasar de la primera velocidad a la tercera tienen sus consecuencias. Evita hacer esas maniobras de brincarte velocidades o revertir bruscamente la velocidad, ya que afecta los engranajes internos de la transmisión y en un futuro afectarlos o destruirlos. Hay que cuidar estos componentes como se merece si queremos que nos dure y que no nos duela nuestro bolsillo.

 

6. Conducir acelerando y frenando. 

Muchos conocemos a alguien que acelera a fondo en cada recta sólo para frenar repentinamente cuando llega al final de la calle. Este tipo de conducción no va a destruir tu coche inmediatamente pero si provocara la fuga de líquidos, sellos rotos, desgaste de los discos y pastillas o problemas mecánicos y a largo plazo hará que el motor, la transmisión y el sistema de frenos se deterioren mucho más rápido de lo previsto.

 

7. Conducir sin hacer caso a las luces de advertencia del tablero.

Cuando un indicador se enciende en el tablero de instrumentos, es importante abordar el problema de inmediato. Si no sabes lo que significa la luz, revisa tu manual del propietario o llama a tu mecánico. Recuerda, una luz de advertencia puede alertarte a algún problema que si dejas pasar, puede significar una grave afectación al motor o la transmisión del auto. 

 

8. Conducir con las llantas gastadas o con mala presión.

Llevar los neumáticos bajos de presión acelera el desgaste de los mismos (además de hacerlo de una forma irregular por la superficie del mismo). Por ello, debes revisar con frecuencia la presión de las llantas de tu coche para aumentar tu seguridad y la de tu familia en carretera y evitar posibles accidentes a consecuencia de ello. 

 

Recuerda que en AGR Alta Mecánica, taller mecánico en Querétaro tenemos la experiencia para el mantenimiento preventivo de tu auto.

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